sábado, 29 de abril de 2017

Despedida



No se en que orden se dan estas cosas . Estás contando mis lunares y te reís mientras me lo decis, hasta diría que tenes un poco de vergüenza. 
No puedo atrapar el momento. No puedo traerlo de vuelta. Me desperté y pasó todo eso. Y acá estoy arrancando otro día con el pecho apretado a tal punto que ni llorar me alivia.

Eso paso de verdad. Si, puede que esta vez lo estaba soñando. Pero pasó y te dije que no lo podía creer. Lo decía muy seguido. Que boluda. 

También está esa vez que me agarraste la mano mientras caminábamos. Te pregunte entre risas por qué hacías eso, me dijiste "yo si puedo". No me puse a pensar que significaba eso en el fondo, desde un principio te entregué todo de mí, era tu derecho hacer lo que quisieras.

Las canciones que compartíamos hasta quedarnos dormidas, yo en mi casa siempre, vos en cualquier lugar. La verdad que me sentía muy honrada de tener tu atención, así estuvieras con alguien más.

O cuando hacia mucho frío para caminar esas 4 cuadras desde tu dpto al mio y tuve que ir a darte un beso antes de dormir. Te sentaste en la vereda y nos escondimos bajo mi abrigo verde que te hacia acordar a algo de Harry Potter, y claramente yo era la boluda que andaba con esa capa, pero era verde, y el verde siempre es tuyo, el verde sos vos. Bah, todo es tuyo. 

No paro de llorar. Pero antes de dormir esto no me daba tristeza te juro, son momentos nomas. Ya se que paso mucho tiempo. Te juro que no quiero molestarte, se que contarte esto es perverso, no sé, manipulador y cuantas cosas más.  Eso también lo hice muchas veces pero la idea es que no sea una amenaza más, es más, no es nada. No voy a terminar mi historia. Todavía hay partes de mi que pueden tener las suyas propias, aunque la que ocupaste vos se haya terminado con el "somos instantes" que me dijiste esa vez y sea el motivo de que me haya detenido -una vez más- "tanto tiempo".

Pero qué pasa si se termina?. Posta. Ayer nos reiamos con la Flor, por el lindo momento que estoy viviendo con mis hermanos desde hace unos días. El chiste era que al parecer me estoy por morir, sumale las cosas lindas que anduve pensando, lo agradecida que estoy por tantas cosas, lo que amo al pibito este que me dice "tía noo" todo el tiempo. Y si. Si me muero ahora, tengo muchas ventajas.

La mejor es que no voy a tener que ver irse de este mundo a nadie más. A gente que amo tanto y que la vida nos prepara para despedir tarde o temprano. No, no voy a ser yo la que reciba esas llamadas de mierda que te dejan helada. Sory, le toca a los míos, alguien la tiene que ligar.

La flor me dijo que estoy loca, porque cuando hablábamos de esto yo dije "uhh sabes la culpa que va a cargar". Que fijación no? Obsesión, si. Pobre mina che. Por mi lo digo. Ya estoy calculando que la única que me queda para que hagas borrón sobre todas las locuras con que te jodi la vida es que no haya cuenta nueva.

No se si estoy loca. La psiquiatra me dijo la ultima vez que el problema con el que empecé ya estaba superado. Que ahora había que trabajar esto de equilibrar mis impulsos y tener constantes en las cosas que me copan. Algo así. Y bue, si estábamos de acuerdo en que Muchas cosas me quitaron el sueño a lo largo de la vida. Pero cuando fuiste vos, no eras una cosa, un proyecto, una causa, eras la única persona que me hizo sentir así, y cuando entendí que estaba fuera de juego me anule totalmente.
No soy ninguna heroina. Cuando me sentí como la mierda fui una mierda y nada mas. Ahora estaría volviendo a ser persona. (Eso me hace una heroina?).

Lo que si lamento mucho es que no lo voy a ver crecer al loquito se Tobi.  Ah, no le digo más asi, no se si viste las fotos de instagram, pero ya no se parece al gordito de la pequeña Lulu, igual sigue siendo cada día más y más hermoso. 

Lo demás ya está. Fue suficiente. Una familia. Muchos amigos. Algunos muy muy amados y casi todos ejemplos de vida. 

Si alguna causa tuve, y creo que en los últimos tiempos las tengo, si me muero van a hacer ruido. Así que eso suma también. Espero que no repitan las cagadas que me mande. Solo eso.

Y bueno gente. Amé. Y aunque no parezca o nadie lo sepa o nunca lo diga, fui amada. Estoy segura. Fuimos un instante. Lo fuimos juntas.
Ah! Y Hasta me di el lujo de amar a una mujer. De amar con todo mi ser a alguien que no se adapta a la formula que aprendimos desde chicos, que nos mostraban en la tele, en los cuentos, en las canciones, me salí del esquema y la verdad que me siento orgullosa de eso también. Aunque afortunadamente en este momento ya no sea ningún hito y las cosas estén mejorando. 

Si. Van a seguir mejorando. Conmigo o sin mi. Que joder, tampoco es para tanto.

viernes, 29 de mayo de 2015

La desgracia nos había tocado recientemente. Eran días en que no podía salir de la cama, y nunca pensé que esa frase fuera tan literal.

Cuando ocurrió, él no se sintió tocado, no le tendió la mano para calmar el dolor que la quebraba, pero cuando ella emprendió el viaje, los mensajes desesperados de amor y demandantes de su regreso no paraban de llegar.

Me desperté y la vi sentada en el piso, arrinconada contra la pared. No lograba entender la magnitud de lo que había ocurrido: me lo dijo sin dar vueltas: “me puso el filo del cuchillo en la cara”. Le dije que lo deje, que no podíamos permitirnos una desgracia más, que eso no es amor, que por favor cuide su vida. El dolor me adormecía, el temor me enloquecía, su pasividad me amenazaba a mí también.

Evitó el contacto por un tiempo, con “cola de paja”, pero no pasó mucho tiempo hasta que su llamada interrumpió mis planes de fin de semana, para decirme que la ayude a salir, que esta vez se había terminado. Estaba encerrada en el baño, luego de haber sido brutalmente golpeada.

Sin soltar el teléfono empecé a pedir más ayuda, volé hasta el lugar mientras llamaba a la policía, que no demoró en llegar ni dudó en entrar.

Desde la esquina lo vi, sentado en la puerta tomándose la cabeza como quien se encuentra atormentado. Al entrar junto a la policía notamos que había tomado, también sabíamos que llevaba 10 años siendo cocainómano, que no era a la primera persona que se lo hacía, pero manejó sus reflejos al punto que los esfuerzos de la policía –ilegales pero en ese momento bienvenidos- por hacerlo enojar, no surtieron ningún efecto.

Entramos a la casa y ella lloraba desconsoladamente. Pude ver las huellas de la golpiza, sábanas en la cocina, muebles corridos, una heladera pequeña al lado de la ventana, que según me había dicho por teléfono, él pensaba tirar por allí.
Ella no quería irse, ella no quería que la policía lo increpara, ella no quería que nosotros, quienes acudimos en su ayuda, lo insultáramos.

Pasaron minutos, horas o años. La policía bajó los brazos con él pero dijo que no se iría hasta que ella estuviera a salvo, y sólo así accedió a salir. En medio de la conmoción la llevamos hasta el lugar donde denunciarlo. Se negaba a contarlo. Pasaron horas, hasta que se decidió.

Por si fuera poco hacía un frío de re mil cagarse.

Llamé a los padres de esa mierda humana, me preguntaron si ella se encontraba con vida. No tengo palabras para describir todo lo que esas líneas de la conversación significaban en mi mente.

Accedieron a cooperar. El padre pidió la internación por alcoholismo y drogadicción, no era la primera vez que lo hacía.

Se hizo de día, ella no dejaba de llorar, y se arrepentía de haberlo denunciado, pensaba en él, en el daño que le hacía. SI, YO QUISE GOLPEARLA TAMBIÉN.

Por arte de magia logré llevarla a mi casa, escondí todas las llaves para que no se escapara.

Un par de horas después su padre llama al teléfono de ella, que estaba en mis manos desde la noche anterior, que fue una sola, que lo es hasta hoy. Ella escuchó la conversación. El padre me pedía que le saque las llaves de la casa, porque iban a buscarlo para internarlo, y tenía que ayudarlos a entrar. Busqué las llaves y ella me las arrebató.
Salió corriendo y yo tras ella, al bajar las escaleras me esguincé un tobillo, seguí corriendo, no la alcancé. Entró.

Llegó la psiquiatra, con dos policías “disfrazados” de médicos. Entraron. La escuché llorar, decir estupideces. Mis lágrimas se helaban en mis mejillas. No me di cuenta hasta horas después, junto con el esguince. El cuerpo se ausenta en situaciones así.

La psiquiatra salió hecha una fiera. Se dirigió al padre de la mierda, y a mí. Nos dijo que esto no era un problema de adicciones, que esto era un serio caso de violencia familiar, y que era más urgente que ella fuera asistida psiquiátricamente, porque era ella quien cerraba el círculo vicioso.

Todos se fueron.

Yo esperé en la puerta. Segundos, minutos, horas. Le rogué que viniera conmigo, que lo deje.

 Ambos me pidieron que me vaya.

Mi familia me llamó, yo también corría riesgo, me hicieron volver a casa, y horas después escribió- LA COBARDE ESCRIBIO- que le daría otra oportunidad.

Su nombre mañana puede estar en una mariposa violeta. En un cartel en una marcha. En una cinta de luto.

Con eso encima, intento dormir todas las noches.